Nos señalan desde la pared
Durante la Primera Guerra Mundial, y en el periodo inmediatamente posterior, las grandes potencias se inspiraron unas en otras en su arte propagandístico. El objetivo: proporcionar a cada ejército el mayor tonelaje posible de carne de cañón al mínimo coste induciendo a los futuros cadáveres a que se presentaran voluntariamente en la oficina de reclutamiento. El medio: una mirada de acero y un dedo firme, señalando desde un póster. El resultado: todo un subgénero dentro de la propaganda política de guerra.
5ª edición del Carnaval de la Tecnología
¡Buenas noticias, chicos! brucknerite
se honra en organizar la quinta edición del Carnaval de la Tecnología, una acción de agit-prop blogueril para dar a conocer bitácoras, nuevas y no tan nuevas, en las que se hable de tecnología desde cualquier ángulo. Mis ilustres predecesores de las cuatro ediciones anteriores fueron:
¿Cómo participar? Sencillo: solo tienes que publicar alguna entrada en tu blog. El tema deberá estar relacionado directa o indirectamente con la tecnología, y en ella debes indicar tu deseo de participar en el Carnaval mediante un enlace a brucknerite. Más o menos como este:
Esta entrada participa en el Carnaval de la Tecnología (5ª edición) que se celebra durante este mes de diciembre en brucknerite, administrado por Iván Rivera (@brucknerite).
… O algo similar. Para que no se pierda tu entrada, deberás dejar un comentario aquí mismo en el que la enlaces. Si puedes, envía también un mensaje a la cuenta de Twitter del Carnaval de la Tecnología (@TecnoCarnaval), donde se le dará la difusión que merece. El 31 de diciembre se publicará en brucknerite una entrada recopilatoria con todas las contribuciones de la 5ª edición.
¿Alguna duda? Aquí tienes las normas de participación. ¡Adelante, participa! ¡Tienes hasta el 25 de diciembre!
El diputado frente a su iPhone
Cuentan las crónicas que en 1910 un diario conservador, El Debate, afeó a Pablo Iglesias —fundador del PSOE y primer diputado socialista— acudir a las sesiones del Congreso enfundado en un caro abrigo de pieles, en contra de su postura ideológica para con los desharrapados.El ciudadano Iglesias, se dice, era notablemente parco en lujos: la conseja era más falsa que una moneda de tres pesetas. Ello no impidió al sufrido socialista desprenderse de su protección real, un abrigo de paño muy middle class, y así acudir a su trabajo con la sola cobertura de uno de sus dos trajes. El de invierno. Ignoro si hubo o no seguimiento en las Norias de la época de la candente cuestión, pero no me cuesta conjurar la imagen de algún presunto simpatizante, perjurando en la barra del bar: “¡Dónde se ha visto un socialista con traje!” No se completó la carambola posiblemente deseada por los gacetilleros conservadores: que el Altísimo, con la colaboración del matutino frío invernal madrileño y del mismo interesado, se lo llevara a los infiernos de mala pulmonía.
Dos décadas de datos de educación pública en Madrid
Todo empezó con una conversación. Un profesor de instituto me comentaba que la enseñanza secundaria obligatoria en la comunidad de Madrid se encontraba peligrosamente cerca de superar un límite clave —el de la mitad de los alumnos cursando sus enseñanzas en instalaciones públicas. A partir de ahí, especulamos, los esfuerzos de la consejería de Educación del gobierno de Esperanza Aguirre en favor de la educación privada y concertada cobrarían todo su sentido.
Durante los últimos dos cursos escolares se ha venido notando una intensificación en la batalla de lo privado frente a lo público desde instancias gubernamentales. Para ayudar a entender los motivos subyacentes, nada como una fuente de datos con una serie histórica lo suficientemente antigua. Podemos encontrarla en el ministerio de Educación, con datos de alumnos matriculados por comunidad y titularidad del centro de estudios que se remontan hacia atrás en el tiempo hasta el remoto 1990. Examinándolos para la comunidad de Madrid se observa una tendencia a favor del crecimiento de la educación privada —la “concertada” es privada también, solo que con subvención pública— que se concentra casi por completo en el segmento de secundaria:
Unas notas para la actualización de Google Reader
“Actualización” es un eufemismo muy informático. Lo que ha ocurrido con Google Reader, uno de los lectores de noticias (feeds) más populares, a principios de esta semana es más bien una transformación. A peor. No entraré en consideraciones estéticas aunque el nuevo diseño, gastando espacio vertical como un Cadillac de los sesenta engullía combustible, daña la usabilidad en plataformas pequeñas —los netbooks, hoy, siguen teniendo pantallas de 600 puntos de altura. Me limitaré a comentar cómo la eliminación de las características de red social han impactado mi vida cotidiana en una plataforma completamente distinta, Twitter. ¡Con lo que me quejé de ellas algo después de que las incorporaran en la prehistoria… hace dos años!




